¡Oh! pero si sólo son unos pequeñuelos...¡¡qué MONOS!! Aprendiendo a tan tierna edad a "perrear" como simios concupiscentes. A estos churumbeles con tanto flow les aguarda un futuro repleto de éxitos profesionales encerando coches en los autolavados mientras intentan ahorrar una mísera suma con la que mantener a sus 14 hijos bastardos.
¡Detengan esta barbarie! No alimenten los instintos animales de una generación de descerebrados que amenaza con llevar este mundo a la ruina. Volvamos a nuestros orígenes, hagamos caso al orangután que pronunciaba el sabio refranero playmobilero:

"Si la selva quieres conocer, los animales juntos puedes ver".
Confinemos a los orangutanes en el zoo y esforcémonos por inculcarle a nuestros jóvenes algo más que pasos guiados sobre cómo copular.